Son tus ojos, mi amor,
que me enamoran con una gota de rocío.
Eres el arcoíris que rompe el cielo y silencia cada tormenta.
Eres el sol de marzo, ese
rojo en el borde que desemboca en los ojos
y hay sangre en mis venas.
Eres el relámpago que rompe, pero que amo.
Tus esencias me rodean y mi mente se embelesa,
como en primavera cuando eres flor de cerezo.
Y luego la niebla,
corriendo por el prado,
el mar que ha perdido la ola,
y me abruma mientras tu eterna juventud,
tan inquieta y rebelde a la vez,
te empuja a escalar la montaña, a tocar un cielo
y luego otro.
No, no te escribiré un poema, mi amor.
Traduzione a cura di Anne Marquez (figlia)

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